Las comidas de Navidad en la empresa

COMIDAS-DE-NAVIDAD

“No hay ningún secreto donde reina el vino”, Salomón

¡Ay, qué noche la de aquel día! Eso lo podría cualquiera de los fab four en el que fuera uno de sus mejores discos. Y es que el día de la comida/cena de Navidad suele ser uno de los grandes momentos del año. Haciendo una simple estadística podríamos averiguar que ese día supone un momento único:

El año tiene 52 semanas en las que hay 2 días de fin de semana: 104 días a los que hay que sumar 22 de vacaciones y unos 10 de fiestas nacionales, autonómicas y municipales. Todo esto se queda en 229 días laborales que tienen de media unas 8 horas, algo que se traduce en 1832 horas de curro. Bien, de esa cantidad enorme de tiempo supongamos que la comida de navidad son 12 horas, o sea: el 0,65% del tiempo que compartís con la misma gente uno y otro día será en esta ocasión de cena y festejo.

Y la gran pregunta es: ¿Qué pasa en ese 0,65% del tiempo? O mejor, ¿qué no pasa?

Discursos, copas, risas, copas, anécdotas, copas, sorpresas, copas… Se trata de un cúmulo de sensaciones donde se juntan los mejores momentos del año y las experiencias más profundas. Recibir en un evento así a los juniors de tu empresa será clave para conseguir que se acoplen mejor al proyecto de tu empresa y superar algunas barreras de confianza, que no todas.

A lo largo de la velada, no estaría de más que los más jóvenes del equipo, los últimos en llegar, tengan en un momento la palabra para transmitir sus sensaciones en su primera experiencia profesional. Se trata de un buen momento para que los juniors agradezcan al equipo la integración y transmitan su ilusión por el proyecto que tienen por delante.

Hay que conseguir que los juniors se sientan parte de la compañía

A su vez, hacerlos partícipes en la organización de la comida o la cena les permitirá tratar un tema quizá más lúdico y en el que probablemente se sientan cómodos. Hacemos hincapié en este punto porque, a pesar de que los juniors entran y salen cada año, hay que conseguir que se sientan parte de la compañía. No puede quedarse este en un evento hecho para y por los fijos. Quizá haya anécdotas de años anteriores y las bromas ya sean históricas, pero no por ello se debe dejar a los más jóvenes, a los que dan ese espíritu informal a la empresa.

Y por último, comprensión y reflexión. Los chavales nuevos son al fin y al cabo novatillos, así que no descartes a alguien con una copa de más. Al fin y al cabo, todos hemos sido jóvenes alocados alguna vez. ¡Feliz Navidad!

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