Que no te la líen: diferencias entre beca y contrato de prácticas

diferencias entre prácticas y beca

Hace ya algún tiempo que el típico cliché del “chico/a de los cafés” ha quedado para la hemeroteca o para las series veraniegas de los noventa, donde un chico con acné, camiseta blanca de manga corta y corbata de tercera generación tenía sus más y sus menos con una máquina fotocopiadora.

Hoy en día, los becarios y juniors de cualquier empresa, son un trabajador más, una pieza esencial para el crecimiento orgánico de cualquier proyecto. Y no porque sean miles de hormiguitas yendo de aquí para allá quemando horas de trabajo y causando quebraderos de cabeza por su inexperiencia a sus superiores. Normalmente, los novatos, y más viendo cómo está el panorama,  ponen todo su talento y dinamismo en multitud de tareas y pronto adquieren responsabilidades técnicas y de gestión que les serán de gran utilidad a lo largo de su carrera profesional.

Lamentablemente, desde hace ya algún tiempo, la figura del contrato en prácticas o del eterno becario, se ha vuelto una realidad mucho más extendida en el tiempo de lo deseable, motivada principalmente por la precariedad en España y por las triquiñuelas de algunas empresas.

Por ello y para saber muy bien cual será tu próximo trabajo este verano o el próximo curso nada más terminar la carrera, te enseñamos las diferencias para que no te la líen.

Contrato en prácticas

Este tipo de contrato está orientado para aquellos que ya han cursado su grado -medio o superior- de formación profesional, poseen un título universitario, disponen de títulos equivalentes o de un certificado de profesionalidad.

Su duración va desde los seis meses hasta los dos años, aunque puede variar según el convenio colectivo que tenga la empresa.

A diferencia de lo que pueda parecer a simple vista este tipo de contratos no tiene un máximo de edad.

¿Y el parné? ¿La guita? ¿Me pagan por estar en prácticas? La respuesta es sí y además nunca debe ser inferior al SMI (Salario Mínimo Interprofesional). ¡Recuérdalo para la próxima entrevista!

Beca de trabajo o prácticas de becario

Este tipo de acuerdo no está recogido en los Estatutos de los Trabajadores. No firmas un contrato propiamente dicho, aunque eso no significa que no cotices a la Seguridad Social, percibas algún tipo de retribución (no es tiempo de chistes: no lo llamaremos salario), o tengas un número de horas estipulado para poder continuar con tu proceso formativo.

El centro donde estás cursando tus estudios suele ocuparse de la gestión de esta primera aproximación al mundo laboral aunque el alumno también puede buscar sus prácticas por cuenta propia, asegurándose, eso sí, que sean reconocidas dentro de tu plan académico. De nada sirve, a nivel de convalidación de créditos, escribir en un periódico por las tardes si eres ingeniero de minas.

Este tipo de prácticas está orientado para estudiantes de entre 18 y 25 años.

El encargado de supervisar estas prácticas no es un “jefe” como tal, aunque tenga todas sus características. Más bien hablamos de un tutor, que se ocupa ante todo, de mostrarte los secretos y aventuras de una oficina al mismo tiempo que vela porque te vayan bien los estudios y puedas armonizar trabajo con clases. O debería…

Sea como sea, bien como becario o si ya os habéis quitado la carrera de encima con un contrato en prácticas, estas dos fórmulas de dar vuestro primer pasito profesional es crucial para vuestro crecimiento así que ¡ánimo y que comience la búsqueda!

2 comentarios

  1. Adrian   •  

    Me ha gustado el enfoque del artículo, bastante franco dentro de lo políticamente correcto.
    La verdad es que a mi me hierve la sangre cada vez que me paso por la sección de ofertas de prácticas de mi universidad. ‘Curiosamente’, si el contrato es inferior a 240 horas la empresa no te tiene que pagar nada (la universidad tampoco, tranquilo) de manera que hay empresas que aun teniendo capacidad para contratar deciden rotar empleados en prácticas de manera indefinida cada 240 horas. Las empresas dispondrán de trabajadores motivados y que pasadas unas semanas realizarán el mismo trabajo que otros miembros de la plantilla. El estudiante, a cambio, recibirá un merecido salario en forma de ‘experiencia’ con la que podrá independizarse, cubrir gastos o labrarse su futuro…

    No pretendo demonizar a las empresas, siempre buscan la manera más ‘eficiente’ de hacer las cosas (la moralidad es opcional). Lo que me molesta es que la universidad no tome medidas para impedir estos juegos abusivos.

  2. Pingback: Todo lo que deberías saber sobre el contrato en prácticas - beWanted

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