Como ser mala persona en una entrevista de trabajo

MALA-PERSONA-EN-UNA-ENTREVISTA

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”, Victor Hugo

Estamos convencidos de que si existiera un libro cuyo título fuera “Manual del perfecto entrevistador cabrón” sería un éxito de ventas entre los reclutadores. Y probablemente entre los candidatos también.

Hoy querríamos redactar una especie de avance para dicho libro (¿daría para una trilogía?) y soltar algunas ideas. Tampoco es que os queramos echar un cable para acabar con las ilusiones del joven junior que inocentemente va a la entrevistas, pero quizá sí un poco destacar algunos gestos que te están convirtiendo en un espanta candidatos.

Si quieres empezar la entrevista siendo mala persona avisa con poco tiempo, y no des muchas alternativas. Lanza el típico “te puedes pasar por aquí en 2 horas” y mete prisa al candidato. Aquí tienes dos alternativas: si te dice que no puede, comenta que tienes muy pocos huecos y que ves imposible aplazar la cita; si te dice que sí puede, ¡adelante!

Segundo punto: no mires a los ojos, crea distancia con el candidato. ¿Cómo puedes solucionar esto? Lleva una libreta para apuntar, su CV impreso o directamente pon el móvil encima de la mesa. Ten alternativas para distraerte y mientras escuches al candidato, “huye” y no le prestes atención visual.

Esta línea debes ser muy borde: comentarios negativos, haz mucha crítica y muestra poca confianza en sus respuestas. Puede que éstas sean buenas, sin duda, pero recuerda que estamos queriendo ser mala persona en la entrevista. Y ser borde será clave para que logres tu objetivo.

Otro truco, y este es muy de h*** de p***, es hacer al candidato responder en otro idioma. Pero no hablamos de “cuéntame en inglés tu última experiencia profesional”, no. Nosotros nos referimos a hacerle toda la entrevista en dicho idioma. El candidato sabe que el inglés o el portugués, por ejemplo, será importante. Veamos cómo de bien está preparado.

Si te apetece seguir siendo ‘poco amable’ te recomendamos que no respondas a sus preguntas. Hombre, a las preguntas técnicas (horario, sueldo, localización…) sí; a las que no debes responder son a las preguntas que te hagan cuando planteas un caso que el candidato debe resolver. La cara de “tu sabrás lo que respondes” es como un jarro de agua fría, así que te animamos a que la pongas.

Por último, no dejes de llamar la atención por lo que sea. Que si llega un poco tarde, que si los zapatos no son apropiados, que si no viene con su currículum imprimido… Búscale tres pies al gato constantemente y pon muy nervioso al candidato. Además, no dudes en meter el dedo en la llaga. ¿Ves que no tiene mucha experiencia? Pregúntale por los trabajos que ha hecho. ¿No va bien con programas informáticos? Que te cuente cómo se las apaña con Office. Mete caña y sin duda conseguirás asustar al junior.

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